11.8.09

Poesía

Bañate


Viene las fuerzas de la destrucción

hacia las costas.

Manso acaricias lo que encuentras

con un disfraz de espuma.

Eres un canto en cada movimiento,

un traedor de sueños.

Subes y bajas.

No te cansas.

Omnipotencia maravillosa.

Enseguida vienen ellos.

Te ocupan, te rebalsan, te sacan.

Lloran las pecas de arena de los cuerpos,

y tu labor funcional se cumple

como en Internet.

La pantalla se te acerca y toma

con un ojo, un punto

creyendo que es todo

y te sacan.

- Ven, explícame, ¿Qué haces con

mi oxígeno?

Un plástico hediondo me roba

la suavidad del agua viva.

Rellena tus silencios con mi ruido.

Embriaga tu estómago con mis sales.

Ve allá, donde tú ignoras

o, me voy yo

porque sé dónde es.


Noche creadora


Es de noche y

cuando todos duermen

y el silencio se hace negro,

y el negro brilla con las estrellas

es la hora del otro sonido.

Hasta los pájaros duermen.

Las plantas duermen.

Ese respeto por la noche,

lo rompe la mujer creadora

que busca el otro sonido.

Las moscas duermen.

Es el tiempo del descanso.

En las casas de mi pueblo

las personas se ponen ropa liviana

y debajo de las sábanas

se abrigan para dormir.

Los niños casi siempre duermen.

El silencio es real.

Noche, silencio y negro

se entrecruzan entre los sueños.

Quién sabe cuántos sueños

se sueñan y cuántas almas

se conocen en las noches.

Maravillosas noches de sueños,

cuando todos duermen.

Ese respeto por la noche

lo rompe la mujeres creadora

que encontró el oro sonido.


Viejo


El sin fin del fin.

El sabor y el temblor.

El cielo y la tierra.

El amor y el miedo.

El mundo dentro de u cuerpo.

Un cuerpo que ocupa el espacio asignado.

Un cuerpo se transforma y cambia con los años.

Un cuerpo que quiere gritar.

Un cuerpo que desea todo.

un cuerpo que tiembla,

cuando reconoce que se achica.

Un cuerpo que se parece a la tierra,

porque a ella tiende.

Un cuerpo con miedo a querer.

Un cuerpo dentro de un mundo,

que respira cansado.

Los patos

Si las manos y los patos

tiene caminos

y hace caminos como

las vacas o los perros.

Al fin las luces se agigantan

y rascan los cielos.

Rascan la piel de las espaldas

de las paredes y de las estancias.

¡Oh verdugos!, inmensos monstruos

que oscurecen ideas,

que maltratan a los débiles.

¡Qué naturaleza tan hostil!

Porque los patos vuelven del Sur

cantando su cuac conocido.

Viene escapando de la caza del hombre

que los domingos, tira

en los cielos de la Picaza.

Van en su vuelo

hacia la Helvecia

para salvar sus vidas.

Tiene un camino.

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